Botamos mucha más comida de la que creemos, y casi siempre por lo mismo: guardamos todo junto, en la misma bolsa, en el mismo cajón, y esperamos lo mejor. La verdad es que la fruta y la verdura tienen reglas bastante simples, y cuando las respetas te duran el doble.
Esta guía es corta, práctica y ordenada por producto. Guárdala, porque es de las que se consultan.
La regla de oro: no todo va al refrigerador
Meter todo al frío parece la opción segura y no lo es. Hay productos que en el refrigerador pierden sabor, se ponen harinosos o se echan a perder más rápido.
Fuera del refrigerador, en un lugar fresco, seco y ventilado:
- Papas, cebollas y ajo. Y ojo: papas y cebollas separadas. Juntas se aceleran y brotan antes.
- Tomates. En el frío pierden textura y sabor. Déjalos en el mesón, con el tallo hacia abajo.
- Paltas y plátanos que aún no están maduros. Una vez maduros sí puedes pasarlos al frío para frenarlos.
- Zapallo entero. Aguanta semanas en un lugar fresco. Una vez cortado, sí va al refrigerador.
Al refrigerador, sin dudarlo: hojas verdes, zanahorias, apio, brócoli, coliflor, berries, uvas, y toda la fruta ya cortada.
Producto por producto
Hojas verdes (lechuga, acelga, espinaca)
El enemigo es la humedad. Lávalas solo cuando las vayas a usar, o si las lavas, sécalas muy bien. Guárdalas en una bolsa o taper con una toalla de papel adentro: absorbe la humedad y te pueden durar una semana en vez de tres días.
Hierbas frescas (cilantro, perejil, albahaca)
Trátalas como flores. Corta un poquito los tallos, ponlas en un vaso con agua y cúbrelas sueltas con una bolsa. El cilantro y el perejil van al refrigerador así; la albahaca prefiere quedarse afuera, porque el frío la ennegrece. Cambia el agua cada dos o tres días.
Zanahorias y apio
Se ponen gomosos porque pierden agua. Guárdalos en un taper con agua fría en el refrigerador y vuelven a quedar firmes. Cambia el agua cada tres días.
Berries (frutillas, arándanos, frambuesas)
No los laves hasta el momento de comerlos. Sácalos del envase, revisa y elimina cualquiera que esté golpeado (uno malo contagia a todos) y guárdalos en un taper con papel absorbente.
Paltas
Si están duras, déjalas en el mesón, y si tienes apuro, ponlas en una bolsa de papel con un plátano. Cuando estén en su punto, al refrigerador para frenarlas. Hay una guía completa acá: cómo elegir y madurar una palta.
Champiñones
Nunca en bolsa plástica cerrada: sudan y se ponen babosos. Bolsa de papel en el refrigerador y listo.
Los 5 errores que más caro salen
- Lavar todo apenas llegas. El agua acelera la descomposición. Lava justo antes de usar.
- Guardar todo en la misma bolsa. Algunas frutas (plátano, manzana, palta) liberan etileno y maduran a sus vecinas. Sepáralas de las hojas verdes.
- Dejar la fruta escondida. Si no la ves, no te la comes. Un bowl a la vista es la mejor estrategia antidesperdicio que existe.
- Amontonar. Sin aire circulando, todo se pudre más rápido. Los cajones llenos hasta el tope son una trampa.
- No revisar. Dos minutos el miércoles, sacando lo que ya está pasado, salvan el resto de la semana.
Y si igual se te pasó el punto
Antes de botar: la verdura media mustia funciona perfecto en sopas, cremas y salteados. La fruta muy madura va a licuados, compotas o queques. No es lo mismo comerla fresca, pero es mucho mejor que la basura.
La otra mitad del asunto: que llegue fresco
Conservar bien ayuda muchísimo, pero parte de un punto anterior: de qué tan fresco llegó el producto a tu casa. Fruta y verdura seleccionada el mismo día del reparto te da varios días de ventaja sobre algo que estuvo una semana en bodega.
Así trabajamos nosotros, y puedes ver el detalle en cómo funciona el reparto.
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